La radio de Hernán
Lucía estaba haciendo torundas y tirándolas para el frasco, cuando entró en la enfermería su compañero, Orlando Reboledo. -Lu, por favor, tengo que hablar con tigo, estoy como loco. -Pará un poco Lalo, ¿querés bajar de algo? ¿qué te pasa? -No, no, nada que ver, Lucía. O más bien sí, quiero bajar de algo que me pasó. -Bueno esperá que vamos a la tizanería y tomamos unos mates, te cebo un mate y me contás, tengo el termo con tilo si querés. -No, la Tizanería no, no quiero que escuche Martha. - No está Lalo, esta de media hora como nosotros y tengo la llave, dale. -Somos amigos Lu, preciso hablar con alguien. Lucía agarró su celular y las llaves y se sentaron un rato en la sección del otro lado del corredor. -Parece que tenés un chisme, contame… se comentó que ante ayer te fugaste un buen rato. Orlando se agarró la cabeza y se sentó resoplando, resignado. -Eso mismo, ante ayer fuimos al Hotel con Virginia. Vos sabes que salgo con la li...